La Industria Nacional Paraguaya, desde sus inicios tradicionalmente centrada en la agricultura y la ganadería, ha recorrido un camino significativo de crecimiento y adaptación en las últimas décadas, consolidándose como un actor relevante tanto a nivel nacional como internacional. Este crecimiento se refleja en la generación de empleo, el impacto positivo en la economía y la diversificación de productos con altos estándares de calidad.
El camino no ha sido fácil. Décadas de trabajo e inversión han permitido un crecimiento sostenido en diversos sectores, resultado del esfuerzo conjunto entre el sector privado y el público. En el ámbito nacional, la producción satisface la demanda interna, ofreciendo a millones de familias productos y servicios de calidad elaborados por profesionales paraguayos.
En el plano internacional, las empresas nacionales han demostrado capacidad para cumplir con las exigencias de mercados globales estrictamente regulados, competitivos y con altos estándares de calidad. Las políticas de relaciones internacionales impulsadas por los distintos gobiernos- y especialmente por el actual- han abierto nuevas oportunidades, mostrando al mundo el crecimiento industrial del país, la calidad de su capital humano y las condiciones favorables para la inversión.
Según datos oficiales, la industria representa el 19,6% del PIB, y genera más de 350 mil empleos formales. La expansión internacional también se refleja en cifras concretas: a junio de este año, las exportaciones crecieron un 23,6 % alcanzando los USD 10.162,8 millones respecto al año anterior, una muestra clara del dinamismo y la confianza que el Paraguay genera en los mercados internacionales.
Esta participación seguirá creciendo debido al potencial que tiene el país y que lo hace atractivo para captar inversiones: sólidos indicadores macroeconómicos, ubicación geográfica estratégica, disponibilidad de energía, sistema tributario más bajo de la región, mano de obra joven y capacitada.
El presente es alentador: la Industria se consolida como motor clave de la economía, aportando impuestos y recursos para el desarrollo nacional. El futuro, en un mundo cada vez más tecnológico, muestra una industria que se proyecta hacia la modernización.
Y para enfrentar los desafíos que nos impone el mundo globalizado y competitivo, el sector requiere una visión integral que combine innovación: infraestructura de vanguardia, tecnología, calidad, adopción de sistemas inteligentes de producción, expansión del comercio electrónico; sostenibilidad: uso de energías renovables, cuidado del medio ambiente, prácticas sostenibles, reducción de emisiones, y promoción de la economía circular; seguridad laboral: valoración y capacitación del capital humano donde la modernización no debe precarizar el trabajo, debe potenciarlo, logrando que la mano de obra se adapte a la era tecnológica, y la incorpore como un mecanismo de crecimiento y aprendizaje. Esos son factores que hoy determinan la competitividad internacional.
El Paraguay se proyecta como un país que produce, innova y crece, y, a la par, el sector industrial paraguayo avanza con pasos firmes hacia un modelo de producción moderno con alta calidad y sostenibilidad, capaz de adaptarse a los desafíos de un mundo en constante transformación, y consolidándose como un pilar fundamental en el desarrollo y progreso de nuestra nación.
Andreas Neufeld, socio de la ADEC
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