Desde los partidos de las eliminatorias para el Mundial de Fútbol, especialmente posterior a la clasificación de Paraguay y en los días previos al inicio de la mayor cita del fútbol mundial, nos hemos contagiado de una gran efervescencia y de una gran pasión hacia nuestros colores y hacia nuestra identidad.
Esto se traduce también en una gran alegría, una gran pasión, un sentimiento y la ilusión de todo un país, que augura una participación exitosa de nuestros representantes que vestirán y defenderán nuestros colores. Este denominador común, esta alegría y esperanza de todos, nos une más que nunca, generando una onda positiva y un ambiente auspicioso en nuestro país y donde quiera que se encuentre un ciudadano paraguayo.
Esta pasión que es capaz de causar este lindo deporte, así como los valores que adornan y caracterizan al fútbol, contagian a toda la afición y a toda la comunidad. La confianza que nos tenemos, que no somos menos que nadie, que podemos conquistar el mundo, el creer en nosotros mismos, son sentimientos que fortalecen nuestro pensamiento colectivo e individual, y dejan un precedente positivo para nosotros y para las generaciones futuras. También los valores del fútbol como el trabajo en equipo, el respeto a las reglas, el respecto al adversario ocasional, la aceptación de los resultados, que podemos perder o ganar, que cada uno es útil cumpliendo un rol, que es importante en resultado, pero es mucho mejor, competir y saber competir; son circunstancias que vivenciamos en este deporte.
Esperamos con ansias una excelente actuación de la albirroja en este Mundial de Fútbol, que lleguemos lejos y que demostremos al mundo de qué estamos hechos. Pero lo más importante es que esta pasión y este patriotismo, estos valores del fútbol, el sentimiento y el amor por nuestros colores, lo podamos trasladar a nuestra vida cotidiana, a nuestra conducta como ciudadanos, a nuestras decisiones, en nuestros desafíos, en el cuidado de lo nuestro y en el compromiso social que tenemos como individuos, cada uno, desde nuestras posiciones.
Seamos fanáticos también para cuidar a nuestro país, para velar por su desarrollo, para respetar sus costumbres y sus reglas. Seamos fanáticos también para hacer respetar nuestros derechos, para cumplir con nuestra parte, para defender la verdad, para cuidar a los más vulnerables, para lograr una sociedad más justa, más humana y más inclusiva
Seamos también muy fanáticos para cuidar nuestras conquistas, nuestra democracia, nuestro hábitat; para cuidar nuestras tradiciones y costumbres, para defender nuestro idioma, para defender y cuidar a nuestros niños y nuestros jóvenes.
En definitiva, que este envión de entusiasmo, de ilusión y esperanza, este patriotismo y amor hacia el Paraguay, no termine con el Mundial; que no se desvanezca después, sino que se quede y permanezca como una gran conquista, como una gran victoria; ¡y que nos permita ser mejores personas y mejores ciudadanos paraguayos!
¡Fuerza la Albirro! ¡Fuerza Paraguay!
Darío Colmán, socio de la ADEC
Enlace digital de ÚH: https://www.ultimahora.com/gracias-futbol-gracias-albirroja